Cómo llegar a ser una buena educadora

Llegar a ser una buena educadora no es una tarea sencilla. No basta con saber recortar, pegar, ser ordenada, inteligente y amigable con los niños. Ser una educadora implica tener un compromiso con la educación y los alumnos, nacer con la virtud de la coherencia —congruencia entre lo que se dice y se hace—, ser capaz de vincular la teoría y la práctica, ser paciente, cariñosa y sabia, y por sobre todo, tener dedicación y vocación de docente.

La función de una buena educadora

Es importante rescatar que una buena maestra o docente no es la que tiene más cantidad de recursos educativos en su clase, no es la que comparte material o indica a los niños que hagan la tarea, no es la que corrige errores o muestra cómo se hace una actividad. Una maestra dedicada es aquella que sabe llevar adelante un proyecto educativo, conoce los contenidos, objetivos, propósitos y métodos de enseñanza, es la que se involucra con sus alumnos, interviene y se desempeña como una guía para los niños.educadora

Las principales funciones son las de enseñar, fomentar, motivar, contener y guiar. Es fundamental que la docente marque un contexto y brinde al niño experiencias que abran el camino a aprendizajes significativos.

Además, una educadora profesional debe ser capaz de crear estrategias que les permitan a los niños adquirir competencias y expresarse de forma libre; como también ser la persona que contenga afectiva y emocionalmente a sus alumnos, que los escuche y les dé la posibilidad de participar, expresarse y hablar de sus problemas o dificultades.

De más está aclarar que una docente debe estar capacitada para enseñar, por lo que tendrá que estar formada correctamente.

La importancia de la enseñanza-aprendizaje

Si bien una buena educadora deberá educar y enseñar a los niños para que estos puedan desarrollar aptitudes, construir un conocimiento y lograr aprendizajes significativos que les sirvan para su vida, también deberá seguir formándose y aprendiendo en lo que respecta a su profesión.

La continua formación ayudará a la docente a fortalecer sus valores, aptitudes y habilidades, y le dará más fuerzas a la hora de transmitir sus ideas y conocimientos a los niños de la clase. A su vez, serán los alumnos quienes enseñen a la maestra a trabajar con el grupo, a comunicarse, y quienes le brinden confianza, seguridad y afecto.

Qué fortalecer para llegar a ser un buen educador

A la hora de enseñar se deberán fortalecer aspectos claves relacionados con la intervención docente.

Uno de ellos es el estar actualizado constantemente, interesándose por los contenidos y propósitos del ámbito educativo en el que se desarrolle el trabajo docente.

La planificación y los métodos de enseñanza que se lleven a cabo deberán ser eficaces; ser pensados y planteados con anticipación, previendo factores como la edad de los niños, los recursos y materiales didácticos con los que se cuenta, el nivel educativo, las necesidades e intereses del grupo, el grado de curiosidad y las reacciones de los pequeños frente a las actividades, entre otros.

Finalmente, para llegar a ser una buena educadora es primordial desarrollar una planificación flexible —que pueda ser modificada y ajustada a futuro—, actuar frente a dificultades, tener capacidad de observación y disposición, mostrar una actitud positiva y generar un ambiente de trabajo y juego placentero.

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